Foto por Martin Garrido enUnsplash

Este puente conecta la ciudad de San Francisco con el condado de Marín, una estructura tildada como una construcción imposible debido a su entorno, este proyecto se enfrentó a tantos obstáculos como fuertes mareas, viento, niebla, accidentes y a la propia falla se San Andrés la cuál se localiza a tan solo 11 Kms de la costa. En el blog de Láminas y Cortes Bucaramanga del día hoy se lo dedicaremos a una de las estructuras más emblemáticas elaboradas en su gran mayoría de acero, nuestro metal estrella.

Este proyecto empezó a idearse desde el año 1919, allí se realizaron unos primeros estudios para evaluar las diferentes posibilidades y costos, con eso en mente, en 1920 junto con la ayuda del supervisor principal, ingeniero en jefe y arquitecto Joseph B. Strauss calcula una aproximación de 35 millones de dólares para su construcción.

A pesar de las dificultades económicas de aquel entonces, Joseph logra contratar a un grupo de ingenieros, arquitectos, geólogos y trabajadores de construcción, todos ellos planearon la manera más correcta de ejecutarlo, la decisión fue en crear un puente híbrido con un tramo colgante cuyos extremos se apoyan en armaduras voladizas. Dentro de los momentos o hitos clave se encuentran:

Construcción de un camino de acceso para facilitar la construcción.

El 5 de enero de 1933 da inicio a la obra.

Se realizan anclajes hasta el año de 1936.

En marzo de 1933 hasta junio de 1934 se empieza a armar en acero las torres de San Francisco y Marín, ya prefabricadas anteriormente en Pensilvania, estas torres alcanzan una altura de 227 metros, en su inauguración, fueron las torres de puente más altas del mundo

En agosto de 1935 se tienden los primeros cables y en octubre comienzan labores de hilatura hasta 1936.

En noviembre de 1936 se unen ambas secciones del puente al centro con lo que se culminaría el proyecto.

Como datos interesantes, este puente necesitó más de 75 000 toneladas de acero, la cantidad de alambres permitiría darle la vuelta al mundo 3 veces, resiste 54000 toneladas de carga vertical, tiene una longitud de 2737 kilómetros (Número 17 del mundo actualmente), por él transitan cada mes una cantidad aproximada de 3 millones de vehículos y su color naranja lo adquiere de la pintura aplicada para protegerla de la corrosión debido al alto contenido de sal en el aire.

Este puente es una insignia y un claro ejemplo de la importancia del acero para construcciones que perduren en el tiempo, así como nuestros proyectos; en Láminas y Cortes Bucaramanga le ponemos el alma a cada idea y no dude en contactarnos para realizar proyectos enfocados en resistir y ser sinónimos de calidad.

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