Foto por Francisco Fernandes en Unsplash

Siglos han pasado desde aquella transición donde se logró el surgimiento de grandes inventos que han sido la base para lo que es la industria hoy en día; en 1760, gracias al ideal y querer mejorar procesos, sectores como la agricultura, textilería y transporte se vieron impulsados y beneficiados gracias a la aparición del hierro, metal al que se le puede aplicar miles de usos; en ese momento, nació la industria a nivel micro, donde pequeños grupos mejoraron su modo operandi al pasar a elaborar sus procesos manualmente, a hacer uso de artefactos que les ayudaran a reducir tiempos y por ende, reducir el costo de mano de obra; valores que se ven reflejados en el precio final del producto. Esto permitió que la Inglaterra de los mediados del sigo XVIII fuera punto de referencia para lo que a futuro serían los estándares y las tecnologías a usar para poner en funcionamiento un proceso industrial, de ahí, todas esas tecnologías se fueron propagando poco a poco a Europa y Estados Unidos, en donde también hicieron aparición inventos que apresuraron drásticamente la manera en que la información llegase a destinatarios lejanos, llegaron los trenes eléctricos, llegó el teléfono y algo muy importante, en 1851 llega la receta para realizar acero de una manera más económica, y junto a sus mejores cualidades y propiedades, este pasa a ser el material predilecto para la industria, con lo que despega aún más la industria del transporte con sus puentes y ferrocarriles, en este punto, donde antes Estados Unidos era sólo un proveedor de materia prima, ahora se convierte en un referente tecnológico, acá parte una segunda revolución industrial. Nace el motor a cuatro tiempos, la fabricación comercial de vehículos, primera transmisión de televisión, plásticos y textiles sintéticos y más inventos e innovaciones tecnológicas que para ser sincero, nos quedamos cortos al tratar de nombrar la mitad de ellas.

Y bueno, si ya leyó todo ese párrafo donde se comprime en solo unas líneas lo que ocurrió en la revolución industrial, ¿se estará preguntando para qué el autor lo hizo? Fácil, para que entre en contexto y vea un poco a su alrededor, apunte las cosas de tecnología que lo rodean y se cuestione ¿cómo llegó eso ahí? Créame que, si no fuese por la imaginativa de los grandes inventores del telégrafo, teléfono y radio, no tendría la posibilidad de estar leyendo esto, o si está en la industria del metal, o mecánica, no habría chance de realizar su trabajo sin las herramientas o maquinarias adecuadas, donde la idea de realizar todo a nivel industrial surge en esa revolución, ¿Qué seríamos sin la inventiva del ferrocarril, donde actualmente, es uno de los medios de transporte más usados? ¿O qué seríamos sin el acero? Corazón y esqueleto de cuanta estructura encontramos en nuestro día a día.

En Láminas y Cortes Bucaramanga, además de sacar provecho a todo este legado, le pone el toque de imaginativa enfocado en el éxito de sus proyectos.